Washington afirmó que busca destruir la industria misilística iraní. Teherán respondió con misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región.
Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado un ataque coordinado de gran envergadura contra Irán, que provocó explosiones en Teherán y otras ciudades, en el marco de semanas de amenazas y creciente tensión geopolítica.
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró que el objetivo es “arrasar por completo” la industria de misiles iraní y debilitar la capacidad militar del régimen surgido tras la revolución de 1979. Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu calificó la operación como una acción destinada a eliminar una “amenaza existencial”.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní confirmó el lanzamiento de misiles y drones contra Israel, y también ataques dirigidos a bases norteamericanas en la región del Golfo, incluyendo instalaciones en Qatar, Kuwait, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos.
Estado de emergencia y refugios
Israel declaró un estado de emergencia especial, suspendió actividades educativas y restringió reuniones públicas. Además, cerró su espacio aéreo e instó a la población a permanecer en refugios ante la posibilidad de nuevos bombardeos.
Según agencias internacionales, el líder supremo iraní habría sido trasladado a un lugar seguro, mientras que las autoridades de Teherán bloquearon accesos estratégicos en la capital.
Reacción internacional
La Unión Europea pidió “máxima moderación” a las partes involucradas y advirtió sobre la necesidad de proteger a la población civil y evitar una escalada que afecte la seguridad nuclear y el régimen internacional de no proliferación.
El conflicto marca uno de los episodios más tensos en la región en los últimos años y abre un escenario incierto en Medio Oriente, con impacto directo en la seguridad global y los mercados internacionales.
